“Lo dije… pero no del todo”: por qué la gente miente a su terapeuta y cómo abordarlo sin sabotear el tratamiento
Tabla de contenidos
- Mentir en terapia: fenómeno frecuente, riesgo real
- Diez motivos nucleares para ocultar o distorsionar en sesión
- Señales de alerta (lingüísticas, conductuales, relacionales)
- Costes del engaño para la alianza y la eficacia del tratamiento
- Confidencialidad: límites legales y éticos (cuándo el terapeuta debe actuar)
- ¿Debo contarlo “todo”? Qué significa honestidad clínica útil
- Si no confío en mi terapeuta: indicadores de desajuste y pasos razonables
- Tabla práctica: motivo → mecanismo → indicadores → intervención ética
- Mini-casos aplicados (ansiedad, trauma, contexto forense)
- Conclusiones
1) Mentir en terapia: fenómeno frecuente, riesgo real
Ocultar, minimizar o adornar en sesión no es raro: protege del miedo al juicio, de la vergüenza y de pérdidas percibidas (estatus, vínculo). El problema es que descarrila la formulación clínica y mantiene síntomas: sin datos suficientes, el terapeuta ajusta mal objetivos, ritmo e intervenciones. La alianza terapéutica —predictor robusto de resultados— se resiente cuando hay doble agenda (lo que digo vs. lo que vivo).
Idea clave: la “verdad clínica” no es contarlo todo siempre, sino aportar con suficiente precisión lo relevante para trabajar con seguridad y eficacia.
2) Diez motivos nucleares para ocultar o distorsionar en sesión
- Miedo: a ser rechazado, etiquetado, incomprendido.
- Evitar juicio: internalizado (“soy defectuoso”) o anticipado del terapeuta.
- Vergüenza/dolor: eventos traumáticos, conductas estigmatizadas.
- Negación: sesgos que minimizan la relevancia clínica (“no es para tanto”).
- Temor a reporte: dudas sobre reporte obligatorio (suicidio/violencia/abuso).
- Falta de alianza: insuficiente rapport o metas poco compartidas.
- Autopresentación: proteger la autoimagen ante una figura significativa.
- (Contra)transferencia: sentimientos de otras relaciones reeditados en sesión; respuestas emocionales del terapeuta que enredan la comunicación.
- Tiempo: aún no hay condiciones subjetivas para abrir ciertos temas; ritmo demasiado rápido/lento.
- Estrategia de afrontamiento: la mentira como defensa entrenada (evitación, control, “apagado” emocional).

3) Señales de alerta (lingüísticas, conductuales, relacionales)
- Lenguaje: eufemismos (“me pasé un poco”), pasivas impersonalizantes (“se cometieron errores”), generalidades sin anclaje temporal, incongruencias sutiles entre sesiones.
- Paralingüístico/conductual: cambios bruscos de prosodia al tocar un tema; evitación ocular sostenida o contacto ocular rígido “de exhibición”; micro-pausas ante preguntas neutras de detalle.
- Relacional: acuerdos vagos; cancelaciones cuando surge un tema; idealización/devaluación del terapeuta.
4) Costes del engaño para la alianza y la eficacia del tratamiento
- Formulación pobre → objetivos irrelevantes, técnicas que no encajan.
- Riesgo de iatrogenia: exposición prematura, confrontaciones mal calibradas.
- Cronicidad: el síntoma se refugia donde no hay observación; la vida “fuera de sesión” gobierna.
5) Confidencialidad: límites legales y éticos (cuándo el terapeuta debe actuar)
La regla general es confidencialidad. Sin embargo, existen excepciones bien delimitadas (varían por jurisdicción):
- Riesgo inminente de daño grave a sí o a terceros → deber de proteger/advertir (duty to protect/warn).
- Abuso o negligencia de menores, mayores o personas con discapacidad → reporte obligatorio.
- Orden judicial o requerimiento legal específico.
El buen encuadre incluye explicar estos límites al inicio (consentimiento informado): saber de antemano cuándo se reporta reduce el engaño por miedo.
6) ¿Debo contarlo “todo”? Qué significa honestidad clínica útil
Honestidad clínica útil = compartir lo relevante, con suficiente precisión para trabajar seguro y eficaz. No requiere desnudar la vida entera en la primera sesión. Requiere:
- Ritmo: acordar tiempos para temas sensibles; seguridad primero.
- Operatividad: pasar de juicios globales a hechos (fechas, frecuencia, duración, consecuencias).
- Propósito: cada revelación debe servir a un objetivo terapéutico.
7) Si no confío en mi terapeuta: indicadores de desajuste y pasos razonables
- Metas poco compartidas, estilo técnico/emocional que no te va, sensación sostenida de no comprensión o juicio.
- Pasos razonables: nombrar la dificultad en sesión; solicitar reencuadre (metas, ritmo, técnicas); si persiste, derivación a otro profesional. La prioridad es tu seguridad y aprovechamiento del tratamiento, no la economía del consultorio.

8) Tabla práctica: motivo → mecanismo → indicadores → intervención ética
| Motivo | Mecanismo | Indicadores | Intervención ética (terapeuta) |
| Miedo al juicio | Amenaza a la pertenencia/valor | Cuidado extremo del self; respuestas “de vitrina” | Validación sin colusión; psicoeducación sobre límites de confidencialidad; establecer objetivos compartidos |
| Vergüenza/dolor | Defensa frente a recuerdos intrusivos | Evitación de detalles sensoriales; humor defensivo | Enfoque faseado (estabilización→procesamiento); ventanas de tolerancia; opción de parar |
| Temor a reporte | Desconocimiento legal | Omisiones en ideación suicida/violenta | Explicar duty to protect y qué se reporta exactamente; plan de seguridad colaborativo |
| Falta de alianza | Modelo/ritmo incompatibles | Cambios de tema, inasistencias | Metacomunicación; ajustar técnica; proponer derivación si procede |
| Autopresentación | Protección de autoimagen | Contradicciones suavizadas; grandilocuencia | Trabajar identidad y valores; sustituir juicio por curiosidad clínica |
| Negación | Razonamiento motivado | Minimización; “todos lo hacen” | Operativizar (frecuencia, coste, consecuencias); feedback motivacional |
| (Contra)transferencia | Repetición de patrones | Idealización/devaluación; respuestas defensivas del terapeuta | Supervisión; límites claros; exploración explícita de transferencias |
9) Mini-casos aplicados
Caso 1 — Ansiedad y consumo oculto
Paciente con pánico nocturno “sin causa”. Señales de minimización al preguntar por “autocuidado”. Con encuadre de confidencialidad y enfoque no moralizante, emerge consumo de sedantes sin receta para dormir. Re-formulación: el objetivo pasa a estabilizar sueño y trabajar manejo de ansiedad; se evita exposición temprana que hubiera sido iatrogénica. Lección: honestidad útil salva de intervenciones fuera de ventana de tolerancia.
Caso 2 — Trauma y vergüenza
Persona evita relatar abuso por temor a desbordarse. Se acuerda protocolo de paradas, grounding y derecho a posponer. Tres sesiones después comparte el evento con suficiente precisión operativa (sin detalles sensoriales innecesarios). La alianza crece y el trabajo avanza. Lección: seguridad + control compartido ↓ necesidad de mentir.
Caso 3 — Contexto forense/ocupacional
Derivado por empresa tras incidente. El consultante “decora” para preservar empleo. El terapeuta expone límites de confidencialidad (qué llega a la empresa y qué no), delimita objetivos clínicos, no disciplinarios. Al disminuir el miedo, el relato se alinea con registros. Se trabaja regulación emocional y prevención de recaídas. Lección: claridad jurídica reduce engaño defensivo.
10) Conclusiones
- Mentir en terapia protege a corto plazo pero sabotea la formulación, retrasa resultados y puede aumentar el riesgo.
- La confidencialidad es la regla, con excepciones acotadas (riesgo inminente, abuso, orden judicial). Conocerlas disminuye el engaño por miedo.
- La meta no es “confesarlo todo”, sino acordar verdad suficiente para trabajar con seguridad, propósito y dignidad.
- Cuando la alianza no cuaja, es ético debatirlo y, si procede, derivar. La integridad del proceso prima.
La terapéutica eficaz no exige perfección, sino coraje gradual: decir lo necesario, cuando hay condiciones, con un profesional que sostenga el método y la ética. Ahí es donde la verdad deja de doler para empezar a curar.